22 octubre 2019

Catarsis de honestidad

¡Buena semana!
Estoy escribiendo justo luego de terminar con la entrada anterior, y me siento muchísimo mejor, como si me deshiciera de un peso inmenso en mi pecho, porque a veces las cargas no se llevan en la espalda. Puedo pensar mejor, y se siente sublime ver los dedos danzar en el teclado una vez más.
¿Voy a seguir con la misma retahíla de ideas que ayer? Sí, al menos por hoy, pero con respecto a Los Hijosde Artemisa, uno de los proyectos más frustrantes que he tenido en mucho tiempo. La razón es porque es una historia muy personal.
Cuando me propuse escribir la saga Divino Amor, decidí que quería revisitar muchos recuerdos, escribir mi propia historia desde la perspectiva de personajes ficticios, agregar mitos griegos, fantasía, magia, elementos paranormales, pero que fuera mi historia ante todo.
Cada uno los personajes que salen en La Hija de Bóreas son partes de mí, pero más que nada Bernardo, por su forma de ser, por sus gustos, por sus inseguridades y por cómo se siente. La adolescencia no fue un buen periodo para mí, en lo más mínimo. Fue un tiempo en que sentí en carne propia lo que es estar solo, y Bernardo, aunque una versión idílica de lo que quisiera que fuese, es parte de ese recuerdo.
Diana no se escapa de esto. Ella es el deseo de estar solo, el querer apartarse, protegerse, por tener un secreto que no quieres compartir con nadie, por querer ser normal, aunque sabes que no lo eres por muchas razones. Mientras que Bernardo es quien oculta bajo una máscara de seguridad, Diana muestra al mundo que no quiere estar rodeada de gente.
Finalmente, está Erick, el chistoso, el corazón de oro, el que sonríe ante todo, pero que está destruido por dentro, el que sufre en silencio aunque no lo haga obvio. Erick soy yo intentando aparentar estar bien, es el yo que sonríe y bromea, el que está allí para todos, porque sabe que él no está bien, porque estando solo no puede sonreír y porque ya ha estado solo en más de una ocasión.
Escribir La Hija de Bóreas fue una catarsis de honestidad cuando más lo necesitaba, y no estaba mentalmente preparado para hacer el proceso, revisitar tantos recuerdos amargos, justo después de que esta historia me destruyera por dentro. Si mi último año del bachillerato fue difícil, el primero en la universidad fue peor, y el segundo muchísimo peor. Necesitaba un descanso de tantas emociones encontradas, aunque creo que ya puedo hacerlo.
No sé cómo será la historia de Los Hijosde Artemisa, no tengo idea por dónde me llevará o cómo terminará. Intenté lleva a los personajes de La Hija de Bóreas por una dirección, hasta que me di cuenta de que el final tenía que ser otro. Soy lo suficientemente inteligente como para no cometer el mismo error dos veces.

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