24 noviembre 2010

Entrevista a Vicente Ulive-Schnell

Buenos, buenas y buenas tengan todos y cada uno...! Hoy os traigo otra entrevista que he hecho, y tengo el orgullo de decir que el escritor es nada más y nada menos que un Venezolano...! Me ha alegrado bastante encontrar gente de mi país involucrada profesionalmente en el mundo de las letras, pero mejor os dejo de aburrir con esta cháchara y les dejo la entrevista (La más corta, en cuanto a preguntas, hasta el momento xD)...


1. Lo mismo de siempre: ¿Por qué escribes?
No sabría responder de manera directa. Siempre he sentido interés hacia la exploración de los límites culturales, es decir, esas partes de « la vida humana » en sociedad que definen lo que se puede o no decir y hacer. En ese sentido, pienso que los creadores o mal llamados « artistas » son los que están mejor ubicados para explorar esas fronteras. Por eso no veo mucha distinción entre las diferentes corrientes artísticas: me interesan muchas cosas diferentes, desde la literatura, la música y la pintura , hasta las mangas, los cómics y los graffitis de calle. Igualmente, me aburre el arte « pop », cuya propuesta se me hace tímida, obvia e insulsa. Querer crear, querer escribir, es un acto seminal de rebeldía que nos obliga a enfrentarnos a nuestras dudas más incipientes ( seré bueno en esto, tendré algo que decir, etc.) y nos coloca frente al vértigo de un futuro incierto. No entiendo, ni comparto, los escritores que pretenden reducir la creación a una zona de comodidad controlada y agradable: quieren tener su salario de 15 y último garantizado, quieren « entrar » en círculos de influencia cultural y, lo que es peor, le tienen miedo al riesgo (en estilo y temática) por perder esa pequeña cuota de poder. Escribir, para mí, es negar esa vida que comúnmente nos traza la sociedad (cómo cuestionar los valores de dicha sociedad si no), no prolongar las prácticas clientelistas de un partido político, sólo que rodeado de amigos que saben algo de ortografía y narrativa.

2. He notado algo en tu página personal, lleva el nombre de una enfermedad neurológica ¿Tenías esto en mente cuando creaste la web?
No, para nada! Los títulos me cuestan bastante. Quería un nombre distinto de « nombre de la persona.com » y luego empecé a buscar algo que funcionara en varios idiomas a la vez, que fuese representativo de muchos trabajos distintos… Fue todo un proceso.

3. ¿Hay algo relacionado a esta enfermedad que pueda describir tu web?
No. « Moebius77 » es simplemente el espacio donde coinciden muchas cosas que he podido hacer, más nada.

4. Me comentaste cerca de septiembre que un nuevo libro, llamado Yo Maté a Simón Bolívar, saldría cerca de estas fechas, ¿Podrías hablarme de él?
Representa años de trabajo. Siempre quise escribir una ficción caraqueña alrededor del 11 de abril del 2002, ya que la velocidad de los hechos, la complejidad de las tramas y lo inédito de los sucesos me parecían una tela excelente sobre la cual pintar una narrativa de ficción. Sin embargo, el proceso de creación se complicó demasiado. Al principio, intenté investigar los hechos ocurridos ese día –alrededor de Miraflores, en el Fuerte Tiuna, el famoso « la cual aceptó », etc.- para construir un panorama que, si bien no fuese un trabajo estrictamente periodístico y apegado a la realidad, al menos fuese sólido y coherente. Sin embargo, cuando empecé a contrastar versiones, explicaciones y acusaciones de cada polo del gobierno y la oposición, había muchos detalles y sucesos sobre los cuales ambas explicaciones parecían ser lógicas y tener sentido.
Decidí entonces hacer una apuesta arriesgada: escribir ambos lados de la Historia, ambas narrativas y justificaciones. No es mi intención ni mi idea avanzar conclusiones o pruebas sobre qué sucedió el 11 de abril. Al contrario, mi trabajo consistió en construir una narrativa de ficción donde la protagonista, una periodista, intentaba esclarecer las muertes del 11 de abril. Esta periodista o su döppelganger enfocará los hechos desde cada « lado » dependiendo de cual novela se lea, el lado « ying » o « yang ». Lo último que se me ocurrió hablando con gente cercana fue evitar el privilegiar un « lado » sobre otro, es decir, no dejar que exista un « primer libro » y un « segundo ». Para ello, montamos un trabajo de edición en el cual el libro se compone de los dos relatos, uno al derecho, otro al revés. El lector encontrará dos portadas y ninguna contraportada. Cuando llega a la mitad del libro (sin importar por cuál lado empiece) y se encuentra con la palabra « fin » y el resto del libro al revés, debe cerrarlo, voltearlo 180 grados y leer el otro lado. Como la primera edición se realizó en formato electrónico (disponible en Amazon), no tenía sentido pedirle al lector que volteara su iPad o su Kindle al revés, así que editamos dos libros, "ying" y "yang", para tratar de respetar al máximo la edición original (que si aparece en la versión impresa).
Evidentemente, lo que el libro está diciendo a gritos es que, para entender qué pasó el 11 de abril y sobre todo para entender a Venezuela, se debe tener la madurez para aceptar la existencia de otro « lado » que cree firmemente en sus convicciones. Por ello las tramas de ficción de la novela también se enredan, entonces quien lea sólo un « pedazo » no tendrá una percepción completa de los personajes ni de sus acciones a cabalidad. No quiero sonar repetitivo, pero es fundamental que el lector entienda que todo el libro es una obra de ficción. Cuando hablo de « hechos y sucesos », hago referencia a una « capa » de ficción, sobre la cual se tejerá otra « capa » de ficción. Leer « Yo maté a Simón Bolívar » y tomarlo como base histórica del 11 de abril equivaldría a leer Jonathan Swift y creer que el Reino de Lilliput, lleno de personajes minúsculos, existe en el mundo.

5. ¿De dónde viene este título polémico?
El título busca jugar con la polisemia del pronombre. Es decir, ¿quién afirma haber matado a Simón Bolívar? ¿Es algún personaje de la novela? ¿Cuál? Sólo el lector que llegue al último capítulo de cada « lado », que se intitula en ambos casos, « ¿Murió Simón Bolívar? » entenderá el contexto de la pregunta y lo que quiere decir. No es por coincidencia que, si bien ambos libros son completamente distintos, comparten el título de ese último capítulo y la intención de dicha pregunta.

6. Háblame un poco sobre Historias de un arrabal parisino.
Fue una novela necesaria, escrita siguiendo el estilo « semi-autobiográfico » de ciertos autores que me gustan. En ese momento viví experiencias y conocí personajes formidables cuyas historias de vida y cuya filosofía merecían ser relatadas. También busca desmitificar relatos como el de Hemingway de « París es una fiesta », que no sólo me parecían anacrónicos en una ciudad hiper-desarrollada y capitalista del siglo XXI, sino que situaban el ambiente nocturno de París en barrios equivocados. La realidad es que París se ve tentada a seguir la vía de « gentrification » de Londres o Nueva York, que vio a la gente de menos recursos (y por implicación, a los artistas) echados del Centro y refugiados en la periferia (del Village a Brooklyn, por ejemplo). Todo esto en aras de « lo productivo », siempre y cuando ese concepto se maneje en términos estrictamente económicos y en el presente. Gente como Van Gogh y Toulousse-Lautrec, quienes fueron execrados por borrachos improductivos en su época, aportan, gracias al turismo, mucho más que cualquier « productivo » de fines del siglo XIX. Esa contradicción, entre artistas echados por « improductivos » y luego celebrados cuando el sistema los ha digerido, fue lo que me motivó a mostrar estas historias. El libro consta de dos partes, una, en la cual se trazan paralelos entre los códigos del barrio de Barbès y otras partes del mundo y una segunda que intenta describir la vida nocturna de París hoy en día.

7. ¿Qué te hizo escribir Caracas cruzada?
Hay varios motivos. Lo principal es que siempre me identifiqué con Cabrujas, quien decía que leer Dostoievski era una experiencia increíble pero que añoraba leer que Raskólnikov estaba caminando por el Boulevard de Sabana Grande, no San Petersburgo. Desde que empecé, he intentado escribir cosas que me interesaría leer a mí. Ese fue uno de los grandes motores detrás de « Anécdotas… » y « Caracas cruzada ». Lo demás es más aburrido y teórico, se basa en aquellos límites culturales que te mencionaba al principio. Uno de los autores más importantes para mí es Ludwig Wittgenstein, quien dedicó gran parte de su obra a explorar los límites del lenguaje, de la ética; incluso de Dios. Estos « límites » de lo que se puede pensar o no, siempre me han fascinado. Llegué a la conclusión de que, una de las formas de « mostrar » lo ético (incluso lo sagrado y lo divino), es a través de la música. Así que intenté hacer una correlación entre la música que escuchaban los personajes y su « visión del mundo ». Esa exploración terminó en un intento de dinamitar el estilo de narrativa tradicional, ya que no sentía que podía plasmar el lenguaje malandro de Willy y Jimmy o el lenguaje sifrino de José Luis, con una fórmula de sujeto-verbo-predicado. Así que busqué mi propia forma de escribirlo. Todo esto mucho antes de que Secuestro Express mostrara que dicho lenguaje podía funcionar en el cine venezolano o que el hip-hop nacional explotara e impusiera el lenguaje del malandreo casi hasta la caricatura. Por eso te repito que la escritura no tiene límites, es una forma artística abierta y permeable a todo. Reducir la narrativa a formas ya exploradas me aburre, y creo firmemente en que la forma y el estilo pueden agregar muchísimo a lo que queremos decir. Una vez que entendemos esa relación, entre lenguaje-estilo-pensamiento, somos libres para inventar lo que sea. ¿Se puede narrar a alguien tan egocéntrico como José Luis de mejor manera que en primera persona? El mundo, para él, girar alrededor de él, es lógico que siempre empiece hablando de « yo ». Si unimos esto a las frases cortas, secas y directas, podemos proyectar un personaje frío y desconectado del mundo, que es como apareció en mi mente. Por eso es que el estilo para mí es una preocupación fundamental, también es por eso que tiendo a combinar, buscar y aventurarme en diferentes formas de escritura. En ese sentido, tengo la suerte de no haber estudiado letras y de no tener estructuras en la cabeza. Esto me permite equivocarme, así como descubrir el agua tibia. Pero eso me gusta, me siento cómodo con mi aproximación ingenua, con haber leído a Rimbaud sin tener la más remota idea de qué quería decir « yo, soy un otro » o por qué la alquimia del verbo es importante. Así funciono, no creo que haya una receta o un método general que funcione para todos. Sólo hay que buscar lo que personalmente nos complace más, nos motiva a escribir e ir por esa vía. Lo demás: publicar, que te lean, que te inviten acá o allá, eso forma parte de otro juego, mucho más real y complicado. A veces creo que los escritores olvidamos que lo más importante es escribir, escribir para nosotros.

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